¿Qué fabrica una fábrica de azúcar?
Lunes, septiembre 29th, 2008
El explosivo (y tal vez algo sobredimensionado) advenimiento de los biocombustibles; el rally hacia el cielo del precio del petróleo, las variaciones, casi todas hacia arriba, en los mercados de
metales y granos; el desbarajuste de los mercados financieros y la devaluación del dólar; la baja de los precios internacionales de azúcar y alcohol; han puesto a prueba la solidez de las proyecciones y los planes de la industria diseñados hace no mucho más de un año. En el país, la industria azucarera argentina tuvo que lidiar en el 2007 con la mencionada baja de los precios internacionales de azúcar y alcohol, los controles de precios, las subas de costos, la crisis energética y la helada más violenta de los últimos ochenta años. En Tabacal hemos sufrido todos estos eventos, algunos de los cuales fueron suavizados gracias a las eficiencias logradas con las inversiones de los últimos años en diversas áreas del campo y la fábrica, y otros fueron agravados por la responsabilidad que conlleva nuestra condición de líder del mercado local y su consecuente exposición pública. Y sin embargo (lo que no mata engorda), todas estas circunstancias nos han permitido comprobar que en Tabacal estamos siguiendo el camino correcto, que llevamos adelante una estrategia que cumple con las dos condiciones más importantes que debe tener toda estrategia: que exista, y que sea rica en alternativas. Y en la base de esta estrategia, o en su origen, encontramos la pregunta tonta del encabezado; la pregunta que se hizo la dirección hace unos años: ¿qué hace un ingenio azucarero?
De la respuesta correcta a esta pregunta surge la estrategia que impulsamos en Tabacal: lo que hace un ingenio azucarero es transformar la caña de azúcar en energía. Esta energía podrá tomar la forma de alimentos, combustibles, electricidad o calor; pero la ampliación del campo visual que implica no limitarse a pensar sólo en bolsas de azúcar permite explorar mucho mejor el paisaje y ver, al igual que el cazador que acecha desde una altura, muchas más oportunidades.
Tabacal tendrá a su alcance en poco tiempo negocios de azúcar, de alcohol para industrias, de alcohol combustible, de electricidad, de frutas y jugos. Y las inversiones en marcha le darán a Tabacal los medios para aprovechar lo mejor de cada mercado. Esta forma de pensar, esta forma estratégica de pensar, permitió definir la inversión en la destilería que estamos construyendo. El proyecto de la destilería se diseñó para producir alcohol de alta calidad para los mercados local y externo pero contemplando, mucho antes de que se promoviera, la posibilidad de que en el país se instaurara un régimen de biocombustibles. Esta forma estratégica de pensar permitió recuperar el trapiche Fives Lille e incrementar nuestra capacidad de molienda. También abrió el camino para desarrollar agricultores cañeros en la zona e incorporar más campo propio, lo que se traducirá en enormes aumentos de productividad. Esta forma estratégica de pensar nos dará la posibilidad de ingresar en el mercado eléctrico mediante el Proyecto de Cogeneración de Electricidad, utilizando rentablemente el ciento por ciento de los recursos energéticos de la caña de azúcar. El proyecto consiste en la construcción de una caldera y una usina con capacidad para producir 40 MW nominales de potencia. Los excedentes sobre el consumo propio que se venderán a la red eléctrica podrían abastecer de electricidad a 150.000 personas. Este proyecto convertirá a Tabacal en precursor en la Argentina en generación de energía a partir de biomasa a esta escala, sumando al ahorro en el consumo de combustibles fósiles que producirá la sustentabilidad derivada de la compensación de las emisiones de dióxido de carbono de la combustión del bagazo por las absorciones de dióxido de carbono de la caña en el campo.
Tener una estrategia y una forma estratégica de pensar incrementa la apreciación del único activo que no se deprecia en una compañía: el capital intelectual de sus integrantes. Es una tarea pendiente que esta estrategia se comunique a toda la organización en una forma viva y dinámica, haciendo el esfuerzo y el trabajo de todos mucho más conciente e interesante. El año 2007 quedará también como un año fundacional para la industria azucarera argentina. La promulgación de la Ley 26.093 de Promoción y Uso de Biocombustibles y su decreto reglamentario que obliga a que las naftas se mezclen con 5% de alcohol anhidro a partir del año 2010, sumado al proyecto de Ley de Promoción de la Industria Azucarera que se encuentra en el Congreso Nacional, permitirá a la industria azucarera argentina acceder a un mercado de alcohol combustible del orden de los 200.000 m3, adicional al existente.
En pocas palabras, el programa de biocombustibles duplicará el mercado actual a precios muy convenientes, permitirá canalizar excedentes de azúcar que se exportan al mercado mundial a precios bajos hacia la producción de alcohol, estimulará inversiones en los ingenios y mejorará la rentabilidad de los agricultores cañeros. Gran parte de lo logrado se debe a los esfuerzos y a la prédica de Tabacal en esta materia. E indirectamente también es un producto de su estrategia.
Finalmente, tal vez haya que aclarar que MW quiere decir «megawatt» donde el «watt» es una unidad de potencia, y el prefijo «mega» significa millón. La cogeneración nos va a dar cuarenta millones de Watts, cuando el año próximo se cumplirán diez años que tenemos uno solo.